La motivación en el trabajo (y II)

Segunda y última parte del artículo La motivación en el trabajo. puedes consultar la primera parte.

Es fácil identificar aquello que amenaza con quitarnos la ilusión. Sin embargo, la pregunta que deberíamos hacernos es cómo podemos combatir el desánimo y qué cosas debemos cuidar para mantener la (des)motivación a raya. Cuando hay elementos en nuestra contra lo suficientemente importantes como para desmotivarnos, también hay una serie de razones por las que seguir adelante. Ésta es mi lista de razones por las que trabajar motivado cada día:

  • Compromiso moral. Hacer un buen trabajo tiene un componente moral importante, ya que no hay mayor motivador que una conciencia de hierro.
  • Novedades. Encontrar nuevos retos es la mejor medicina para la falta de motivación. A veces es posible, conservando el puesto, asumir nuevas funciones y participar en nuevos proyectos.
  • Motivación a corto vs motivación a largo plazo. Si los grandes retos ya no suscitan el interés de antaño, si aquel horizonte a varios años vista se acerca peligrosamente, si nuestra perspectiva de futuro ya no es tan alentadora… la única forma de continuar motivado es cambiar nuestra percepción sobre el trabajo y el ambiente que nos rodea. Y para ello lo más sencillo es centrarnos en los detalles, las cosas pequeñas, los objetivos a corto plazo frente a las metas lejanas. En definitiva, trabajar en las pequeñas recompensas diarias. Esto implica, sin embargo, perder la visión estratégica del trabajo, por lo que sólo puede ser una medida temporal.
  • Rodearse de los mejores. En la vida hay muchas personas tóxicas: trepas, vagos, vendedores de humo, consentidos, victimistas, etc., especialistas en consumir nuestra energía a cambio de nada. Pero hay muchas más personas de honor, profesionales que sacan adelante los proyectos con humildad y esfuerzo. Es la colaboración con esas personas y el apoyo mutuo lo que en muchas ocasiones hace que merezca la pena seguir trabajando como el primer día.

Hay que ser consciente de que la falta de motivación y el desánimo son enemigos a las puertas, aguardando cada día su oportunidad para vencernos. Si todo lo anterior no funciona quizá hayamos caído en un punto sin retorno, en el despido interior. En tal caso, seguramente, procede un cambio.