3 deseos de un IT Project Manager para el nuevo año

Llevo unos años dedicado a la gestión de proyectos TI, un mundo por el que comencé a interesarme cuando cursaba estudios de  ingeniería. A lo largo de mi vida laboral y de estudiante he cubierto diversas facetas: he estado “de cara al público”, en atención al cliente, soporte técnico, programación de software y gestión o dirección de proyectos. La universidad me ayudó a ponerme la primera meta: ser ingeniero para participar en la dirección de proyectos.

Desde mis comienzos en este mundo me siguen llamando la atención sobremanera las mismas taras. Voy a inaugurar el blog compartiendo mis deseos de año nuevo como project manager, tres cosas básicas que deberían existir en cualquier proyecto:

  1. Respeto por la profesión. La del informático, ingeniero, desarrollador, analista, trabajador TI, etc., es una profesión a menudo desprestigiada… por los propios informáticos. La ausencia de metodologías de trabajo, la programación improvisada, el desprecio por los mecanismos de análisis, la falta de protocolos, la recogida poco rigurosa de requisitos, la escasez de acuerdos vinculantes entre cliente y proveedor, la fiabilidad de las aplicaciones…
    Son grandes lastres de los proyectos TI que tienen su origen en la falta de respeto que un porcentaje significativo de los propios profesionales de las tecnologías de la información sienten por su profesión y disciplina. ¿Cuántos proyectos empiezan, sobreviven y terminan sin existir siquiera un project charter (o documento equivalente)? ¿En cuántos no hay documentos de requisitos o son insuficientes? ¿Cuántas veces el curso de un proyecto no está correctamente alineado con las necesidades reales del negocio?
  2. Distinción entre equipos de soporte y de desarrollo. Para optimizar el uso de recursos de un proyecto es fundamental contar con un equipo de soporte al margen de los programadores o desarrolladores, de modo que no se mezclen funciones ni recursos, ni se pierda tampoco la concentración necesaria para crear nuevo productos, el “ambiente de laboratorio”.
    Combinar en un mismo grupo soporte y desarrollo actúa en detrimento del orden y la planificación, y convierte a menudo el trabajo de un equipo de programadores en una maraña de peticiones sin control. A menudo se acaba dedicando esfuerzos a tareas no prioritarias, se expone la imagen y el prestigio del equipo a cambio de nada y se permite al usuario o cliente interferir involuntaria e ilimitadamente en la planificación real de los proyectos.
  3. Enfoque metodológico claro. Hay muchos estándares, guías, compendios de buenas prácticas… Sólo es necesario hacer un análisis serio para escoger el que mejor y más fácilmente responde a las necesidades del momento. Rara vez puede aplicarse una metodología al pie de la letra y al 100% de su contenido, por lo que generalmente es necesario realizar aproximaciones para cada caso concreto. Todos los enfoques resultarán en algún aspecto inadecuados por incompletos, incómodos, complejos, poco flexibles o muy rigurosos, por lo que habrá que hacer sacrificios.
    Lo fundamental, no por ello frecuente, es recorrer el siguiente camino: i) escoger bien la metodología; ii) realizar el proceso de tailoring, adaptarla al proyecto, organización y equipo particulares; y iii) aplicarla con rigor y continuidad, dotándose de un método.

Lo anterior son piezas elementales para fortalecer el trabajo de un project manager. Son tres de los elementos básicos sobre los que se pueden construir buenos mecanismos de gestión de proyectos TI.